lunes 5 de octubre de 2009

Consumismo legislativo



La declaración de Virginia (1776-EEUU), la declaración de los Derechos del Hombre y el ciudadano (1789-Francia). Sendos cuerpos legales carecen de la inclusión explícita de la mujer como protagonista de la sociedad. De haber incluido –los ilustrados- la igualdad de género, no habría inconveniente en unir los textos y hacerlos nuestra carta magna. Por estos días se escucha -como un grito “libertador”- reforma constitucional y con ello volver a desnudar el país para buscarle un traje apropiado a estos tiempos. Sin mucha vuelta tengo a la vista no sólo el objetivo reeleccionista (indefinidamente), sino el brutal retraso histórico en la mente de los gobernantes nicaragüenses, que no conciben un país sin sus entrañables partidos, porque en verdad, su trascender les vino por una bandera, no por el siglo de las luces, la academia o la inteligencia emocional.

La declaración de los Derechos del hombre y el ciudadano cumple 220 años este 2009 y continúa vigente, para muestra dos de los 17 botones: “Art.15: La sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a todo agente público. Art.11: La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.”Y pareciera que aún no usamos esa camisa, pero queremos otra. ¿Consumismo legislativo? Como la voz que según el escritor inglés Aldous Huxley en su novela “Un mundo feliz” nos repite a los humanos mientras dormimos: “tirarlos es mejor que remendarlos, tirarlos es mejor que remendarlos…” tiramos al basurero del olvido leyes sin usar, pero queremos más reformas (parcial y pronto total) y, no son remiendos, son rompimientos que caras consecuencias han costado. Historia magistra vitae.

Como siempre ocurre, la ley es el efecto del problema aún sin regular, el castigo de un niño travieso, pero el niño debería también a la inversa castigar a sus padres. ¡Qué! Así es, en tanto el padre sea un déspota. Aún en este país al revés debe perseguirse la proporcionalidad. Ahí cabría una reforma, un artículo que se me ocurre así: Art.1: En aras de preservar el Estado Social de Derecho, el pueblo nicaragüense podrá mediante votación adelantada, destituir a todo el gobierno de turno, moros y cristianos, y proponer personajes indubitablemente probos de la sociedad civil para asumir el gobierno hasta la realización de nuevas elecciones, donde se prohíbe la candidatura de por vida de los ineptos funcionarios antes destituidos.

Desde nuestra primera constitución en 1824 hasta nuestra actual carta magna 1987 (carta de adolecentes enamorados), nada ha cambiado y si algo ha cambiado es en detrimento no en progreso, porque aunque ya no se requiere un capital libre de dinero para votar o ser funcionario público, está demostrado que hoy más que nunca la gente es medida por su bolsillo no por su sola condición de ser humano.

Hoy las mujeres ya no pueden decidir por su vida, los pobres son el músculo de la política clientelista, el amor no se baja de los rótulos, nuestra costa Caribe sólo está en el Caribe y existe cuando hay elecciones, la gente se aferra cada día más a un Dios que no sé si está satisfecho o inconforme, porque a su pueblo no se le ha cumplido, pero él no aparece y cada día menos gente lo espera. Por tanto, ¿cuál es la lógica de una reforma si sólo pretende prolongar y no revolucionar? Reforma (Larousse): lo que se proyecta como innovación o mejora. Permítanme reír, aunque sea por idiosincrasia.

lunes 21 de septiembre de 2009

EL ÚLTIMO INTELECTUAL DE LEÓN HA MUERTO (COMO LOS QUE LEEMOS EN EL COLEGIO Y LA UNIVERSIDAD)

A la muerte de Don Edgardo Buitrago (el que más sabe de Darío, el que formó parte del equipo que descubrió León Viejo, el ex decano de la facultad de Derecho UNAN-LEÓN, y uuuh! Muchas cosas más) se origina en Nicaragua un desprenderse del buen hijo, de los especiales, esos hijos que se guardan intactos en los recuerdos preciados de la infancia y el orgullo. Para mi; que nada he leído de su obra –si de su padre, Nicolás Buitrago, otro grande en la huella cronológica de tal familia- pero cuyas hazañas intelectuales me encontraba en distintas cuadras de León; hazañas en adobe y manuscritos, otras, en voces televisivas, amigas y de mesas aledañas, su nombre siempre lo relacione con una enciclopedia vasta y antigua. La idea de visitarlo me rodeó el mismo número de veces que la postergué.

Llegué a León el lunes 14 de Septiembre, estuve aislado en la muchedumbre del bacanal managüense todo el fin de semana, a mi regreso, la noticia fue seca, no hubo más que sentarme de rebote contra el sofá, buscar la noticia en el periódico y pensar y buscar alguna lectura del ahora inmortal en la liga del mito y la academia.

Lo enterraron en Catedral (Junto a Rubén Darío, Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Miguel Larreynaga y otros de esos niveles de materia gris). Tan justificado, y yo sin haberlo leído. Había muerto el último intelectual de la generación leonesa que incluía a Mariano Fiallos Gil dijo Carlos Tunermann. Un intelectual orgánico dijo… y más allá de lo que digan, el hombre que murió corporalmente -entiendo por las cuadras exageradas que transito en mi ciudad- ya era historia antes de morir, ahora sólo corona la primera etapa de su hazaña, y yo aún sin haberlo leído.

Por internet, husmeando en la farándula, encontré por lo menos, una centena de reconocimientos que recibió en vida, más los que vienen. Por favor, no se altere por esta queja íntima que publico, escueta por cualquier hoyo que se le mire, pero sólo me pregunto a esta fecha, ¿Por qué no lo he leído?, ¿Por qué no están las importantes obras nicaragüenses señaladas en los llamativos rótulos rosados? No, no, no, no se mal entienda, o si lo prefiere adelante, pero deténgase un momento e imagine: “CUMPLIMOS 30…EDGARDO BUITRAGO LEÓN DE NICARAGUA: 1924-2009, DESCANSE EN PAZ”

domingo 26 de julio de 2009

Creando la batalla


Creando la batalla

Dos estilos se baten a muerte en tú cabeza: la lluvia recia y golosa en un intento más por arrancarle el color a la tierra y, en la otra esquina Mozart con un allegro, pero sin joyas ni candelabros de cristal inmiscuidos adrede en una reconfortable sala imperial de alguna capital europea. Insistes en darle duro a esa cosa, recuerdas a buckovsky y olvidas al animal que está por nacer, te marchas apresurado por un cigarro que sabes que no existe.

Subes el volumen con la certeza de que la lluvia crece y las goteras son una posibilidad, un apagón es una posibilidad, una mujer intensa mal atendida y muy espontánea es otra posibilidad, pero hasta ahora sólo escuchas como se apaga Mozart bajo un sedoso violín que te empuja a subir más el volumen. Has hecho un alto como un prófugo huyendo en la dirección equivocada. Te levantas para estirarte y cierras la ventana, estas cansado de un somero análisis existencial, trillado, sin importancia. Hojeas las revistas de ciencia, economía y literatas noveles amontonadas como juguetes mutilados de la infancia. Ya no piensas en poses y te felicitas porque prefieres copiar el ejemplo del ejemplo. La luz se va y Mozart cae derrotado por un trueno de Zeus, el castigo de los ángeles, o la energía génesis de la luz eléctrica.

Has quedado petrificado bajo el flash de los truenos, fotografías azules, no esperas que otra imagen humana aparezca, salvo una espontánea vecina triturada porque mientras lustraba el piso con brillantina de olor a lavanda, la luz se marchó y algo necesita, algo que sólo tu escondes. La tienes dentro, parecieras alumbrado por Le nozze di Figaro, muy Hollywood, prefieres algo más real, quizás descubrir que ahora estás sólo y no hay misterio ni fantasma con interés en este mundo, es mediocre esa idea, doblas la hoja, respiras porque a la postre sabes que terminarás hiendo tú a buscar muy adentro de tu vecina lo que sólo ella guarda, claro que sin Amadeus.

Regresas inconsciente de lo que has hecho, la has matado animal, ella se estiraba en el piso como una omnisciente diosa que todo lo puede, también quería un cigarro, talvez no de los que tú fumas. Eso fue, ahora lo sabes, tanto alcohol tanto fumar, tanto de todo y ves; muerte soquete, muerta.

Pero eres feliz, tú también estás muerto y tarareas un vals porque cambias de estilo, de pose, de ejemplo. La habitación tiene picaportes en el techo ¿por ahí saldrás esta noche? Recuerda que está muerta y tú también, ella vendrá contigo.

Es preciso recordar que por aquellos días, antes de que todo ocurriera, era verano y el calor llevaba tu carácter más apresurado que de costumbre, ibas en el bus escuchando a los payasos que cuentan chistes de niño reprimido o un vago mal incorporado al mundo. ¿Reconoces la escena? Todo lo dijiste esa tarde, pero no contabas con la batalla, que tenías que darle duro a esa cosa hasta que todo fue posible y cruzaste el umbral sombrío de tu razón. Te vas, siempre lo haces, pero esta ves iras en un carro fúnebre, no podrás detenerte, porque al final todos están felices, ¿entiendes? Felices, eso han dicho, que de ahora en adelante todo será tu responsabilidad, sin importar lo que pase, todo es tu culpa.

Muy bien, al parecer a nacido un pequeño animal fracturado por la insuficiencia alimenticia, pero es tu hijo, tu vástago, sólo por darle duro a esa cosa, a esa máquina que a pesar de todo a sobrevivido a la batalla, igual que tú, que la lluvia y Mozart.

lunes 13 de abril de 2009

Mariano Fiallos Gil: Antítesis de UNEN Y CUUN


“Y que sepan los rectores y los catedráticos y los estudiantes que esto de ser universitarios y ser hombres es cosa muy seria”

M.F.G.

Hace un par de meses escribí un artículo de opinión en END. Debajo de mi nombre anote ser estudiante de Derecho, porque creo; que esto de ser universitarios es cosa muy seria. Por ello, de los cotidianos desmanes que ocurren en UNEN Y CUNN (para efectos de este artículo son lo mismo) remito mi opinión al lamentable contraste que estos movimientos –o mueca o reflejo- presentan al estudiar su relevante precedente histórico; partiendo con la obtención de la autonomía universitaria como un antes y después en el curso de la educación superior. De tal logro es pináculo El Maestro: Mariano Fiallos Gil (junto a otros pensadores relevantes) del que con certeza poco o nada saben los muchachos que juegan a policías y ladrones, ¿pero que es lo que saben? nada trascendental, porque la virtud de la cultura descansa en la libertad y estos; no poseen ni la una ni la otra. Han condenado la autonomía a involución, subordinando su incidencia a un páramo de la política; la politiquería, lo cual no debe de extrañarnos, siendo esta de fácil acceso para los zafios. El Maestro decía que a la universidad “la contemplan con curiosidad y esperanza una gran cantidad de nicaragüenses: gente de gobierno, de periodistas, artesanos, campesinos…todos nos observan a ver qué hacemos aquí. Por eso debemos de mantener una actitud de interés para todos, no ser arrogantes ni rebeldes sin causa, saber que somos una elite y por lo tanto con muchos más deberes que derechos, mas necesarios a la patria que a ningún otro grupo…”. ¿Qué piensa hoy la sociedad de nosotros estudiantes? En el mejor de los casos, no piensan en nosotros, salvo alguna reyerta de índole vergonzosa por carecer de un adecuado tratamiento, ya no por ser universitarios sino por el sentido común del que estamos dotados los seres humanos. Aún me pregunto si aquellos que destruyeron inmuebles y estructuras del recinto central de la UNAN-LEÓN, al enterarse por noticias del valor histórico, más el pecuniario de aquellos bienes, habrán levantado las cejas al menos un segundo para sentirse idiotas. Con los ocupados “representantes de la comunidad universitaria” se alarga la función del circo nacional, ya tirando morteros, destruyendo sus recintos, quemando su cede y lo más importante: patrocinan su vital recreación, todo con el presupuesto nacional, que es a lo que se resume todo, pero ese es otro tema.

La universidad debería ser un laboratorio emanando todo tipo de soluciones para infinitos problemas de la vida y la muerte -siendo esta última parte de la primera o viceversa- Esto no es una utopía, bien lo saben los países desarrollados, he aquí donde se demuestra cuanto mal se hace a la universidad sometiéndola a criterios partidarios.

Autonomía no significa sólo una partida presupuestaria asignada a la universidad para que esta la administre libremente, en lo absoluto. Fundamentalmente es libertad de pensamiento, de poseer cada individuo un juicio u opinión sin imposición ni censura.

Nicaragua fue el último país de Centroamérica en conseguir su autonomía en el año de 1958, tras casi veinte años de lucha. Ninguna dictadura quiere tener a los jóvenes llamados a ser los rebeldes de la sociedad sin control. Entonces, si en la universidad no hay una verdadera autonomía, no hay democracia, cómo serán los comportamientos de sus habitantes; acaso mediocres, déspotas, desconectados del pulso nacional, sumergidos en poses encendidas o apagadas, hecho a la talla de cualquier gobierno.

En pleno siglo XXI, los llamados a administrar una Nación como los actuales administradores, comprometen la evolución del pensamiento –base indiscutible del desarrollo social y económico de un país- a viejas costumbres opresivas que parecen dejar el pasado para volverse un constante presente.

lunes 6 de abril de 2009

LOS HOMBRES DADOS




Siempre trabajaron en lo que mas amaban: construir dados, dados que se vendían a precios bastante altos y multicoloridos. Ciertos días asomaban cada uno la cabeza por la ventanilla de madera azul, coludida de brillantes piezas de Toronjas, Hornos y Catalizadores de energía nuclear, con el único propósito de morirse a carcajadas de cosas excesivamente cotidianas; hojas cayendo, portazos, sonidos de zapatos saliendo por las puertas doradas del vecindario brillante y caluroso.
Al poco tiempo de superadas las cosas rutinarias del estrellato, dedicaron su tiempo al cultivo de la historia del futuro. Cada quien, era un potencial profeta de la era del pergamino, en especial el cachetón azul de corbata negra y lustrosos mocasines, su sapiencia sobre las galaxias, mundos y submundos, aterrorizaba a todos, pues temían que el libro impreso sobre la historia del futuro, no tuviera índice, y todos los hombres de mañana estudiaran sus épocas pasadas, como por ejemplo nuestro capítulo, con un orden nacido de la relación espacial con los demás seres muertos del infinito mar de petróleo que llamamos universo. El segundo candidato fuerte, era un encantador enano musculoso, de hecho, era la mente que ingeniaba los exóticos colores de los dados, ser herético cuando la palabra religión asomaba con sus hedores, como él mismo expresaba. Rodeado de miradas frías y excesivamente interesadas en la percepción de este musculoso enano, que comenzó a enfurecer enardecido porque su vaso predilecto, se había estropeado y no era para menos, pues era un vaso triste que con costo se dejaba beber, con tal actitud cualquiera fallece. Este creador de colores altos y perfumados de psicodélicas tonalidades, dispuso para el futuro dos guerras: una guerra nuclear, cosa que no sorprendió a nadie y contrario a eso decepcionó hasta el abucheo general a sus compañeros que esperaban muchísima autenticidad en sus comentarios, acto seguido, un trago de anguilas eléctricas se llevaron todos cuando desenvainó la segunda predicción; una guerra entre ellos, cuyo vencedor escribiría el primer capitulo de la historia del futuro, nadie acababa de comprender aquellas profecía, cuando inusitadamente fue hasta la bodega por unos litros y litros de espesos colores que guindaban en el interior de manzanas transgénicas de un metro de alto, de regreso a la conversación el cachetón azul de corbata negra intento asesinarlo con el filo de una toronja desprendida del marco de la ventana. Por lo que no tuvo más remedio que explayar los colores en su grado de belleza pura contra sus compañeros. Todos a excepción del enano estaban muertos, los había matado. Tuvo tanta fé en su predicción hasta creer que todos intentarían antes o después matarlo. Así, cansado y entristecido, se dispuso a escribir el capitulo de la historia del futuro, cuyo génesis acabo de contarles.

jueves 2 de abril de 2009

UN DIA DE ESTOS TIEMPOS




La noche fría, es un manjar para el impulso. Apenas moría el sol, las puertas se abrían en el bar mochilero de concurrencia, el habitual para moros y cristianos, blancos, negros, amarillos e incoloros se daban un baño de anonimato cada viernes. Nada particular; drogas lícitas e ilícitas, amores lícitos e ilícitos. Un grupo de trova traía al presente canciones del camino rebelde de una generación, hoy perdida. Cerca del número final, la última canción arreciaba el ímpetu de la necesidad, rebasada con creces por las ganas de seguir jodiendo por parte de las criaturas, que no contentas con la disfunción lógica del raciocinio, vociferaban como heridos de muerte; una canción más. La gente con pantalones cortos y camisas ajustadas a la piel como la piel misma en llamas de agua salada, o sudor, o desfachatez en su punto más noble, celebraba un no se que con no se quien, todos con todas encendían más y más la pólvora, hasta que las puertas se cerraron y la luz tenue de las velas se apagaron. La sala llena ahora con gente conocida; los meseros y agentes administrativos del local, pidiendo cortésmente la retirada de los aún hambrientos comensales.

Esperé fuera del bar, sentado en la acera de enfrente con los ojos gravitando entre piernas desnudas y piscinas de humo aromático, los minutos siguientes fueron constantes e irrelevantes. A lo lejos se abría paso un hombre que mostraba a todos su carné del Ministerio del Interior, de 1988, hacía más de una década que el otrora Ministerio perteneciente al gobierno sandinista no existía, pero ahí venía aquel viejo gordo, con el pelo huracanado y blanco, la boca semiabierta y en el fajón un bulto que claramente dibujaba el cañón de una pistola. Terminé con mucha sed mi cerveza y me despedí de los últimos no sobrios, de las desconocidas y los desconocidos una mirada enredada con hilos nos unía, la siguiente estación, era el bar en boga, la última tierra colonizada por el marketing pobre y esnobista de la juventud, de mi generación.

El viento avanzaba frontal y con alevosía sobre la llama que intentaba encender mi cigarro, me di la espalda guarneciendo entre mis manos el chispero, observé a un joven tambaleante que martillaba con su frente la pared de una esquina, por la acera un río de orines cruzaba hasta la calle, segundos después todos corrían, esta criatura martilladora, acababa de orinar un cable pelado de alta tensión cuya natural consecuencia fue un pequeño, pero alarmante estallido eléctrico. A mi lado circulaban personas rubias, cretinos a mi juicio, juicio sesgado por la reciente ruptura con Ánke, joven mujer alemana, fetichista de mi persona hasta que llegó Carlota, Joven mujer española, de gustos maniáticos, pero apetecibles todos, que encontró en Ánke el balance universal entre el fetichismo y la locura, siendo yo, una inapropiada variable en su equilibrio de género. Decía, cretinos extranjeros que siglos después vuelven por nuestro oro: La actitud de nuestra vida entre los charcos de lodo, que según bula papal, nos toca vivir. Hacía media hora, había cambiado la fecha del día como el día, era sábado, y el viejo del ministerio del interior, platicaba desde su carro, con alguien que bajo la luz de los postes, asimilaba un gladiador, negro y con gorra beisbolista. El carro del pistolero, como me parece apropiado llamar a este exótico ciudadano, tenía el volante a la derecha, como un auto ingles, las puertas estaban abiertas y las luces de parqueo encendidas. Pensé que la noche comenzaba a tornarse ligeramente llamativa.

El paquete de cigarros a la basura, vacío y mezquino. Lepuá, francés, radicado desde joven en la ciudad de Erfurt, Alemania, y con varios años de vivir en Nicaragua, no sé cuantos, pero los suficientes para hacer comer mierda a todo un árbol genealógico sin respirar. Me dijo que venía detrás de mi, pero se detuvo a observar el chispeo de la esquina, que por cierto se convirtió en un incendio que controlaron los vecinos. Su interés principal era pedirme una boleta para enrollar un poco de tabaco. Presto al favor, caminamos en silencio hasta acercarnos a la zona más luminosa y alegre de la ciudad, donde bellas y feas mujeres y niñas jugando a ser adultas con muchos pelos en la lengua, salían y entraban de las discotecas en compañía de bellos y feos hombres y niños que jugaban a vomitar, sin importarles cuándo ni dónde. Decidí comprar un paquete de cigarros donde “El Black”, todas las ciudades tienen uno. Cada círculo de amigos tiene uno, pero este “Black”, vendía bajo un árbol, chicles, cigarros, caramelos, y una vez más, nada particular, porque también vendía, aparte de estas drogas lícitas, drogas ilícitas, siempre que supiera uno proponer de forma adecuada la oferta de compra.

Una procesión de risas entraba y salía de la disco, no entré, no tenía más dinero ni voluntad para decepcionarme con rutina carnavalesca, me encontraba –si es posible encontrarse en el inicio madrugador de un sábado- disfrutando de un largo lapso de abstracción, alentado por la soledad de mis pasos, incluso Lepuá ingresó sin rodeos a la fiesta, volví sobre mis huellas satisfecho de hilvanar cierta historia sobre los borrachos que incendian una casa con una buena dosis de orines. El escenario del camino era amarillo mezclado con una gota de oscuridad, estaba en una ciudad “pacífica” donde la suerte era encontrarte con la mala suerte y la mala suerte era jamás encontrar el camino a casa. A unos metros se escuchaban gritos, uno agudo y otro grave, como si cantaran Charly y Sabina en el café Berlin. Un hombre cara larga y sin camisa, con un silbato en el pecho que cuidaba algunos carros, discutía furioso con una docena de niños que iban y venían en la acera de enfrente. Los niños, todos de camisas tres veces más grande que ellos, sin zapatos y con el cabello rebelde de su vida, amenazaban con sus pequeñas voces golpear al cuidador de carros, que retaba a los pequeños luchadores, los provocaba con sinceridad. Tome asiento en la esquina opuesta al escenario, creo en la palabra de las señoras de pueblo, por tanto emplee la técnica de la curiosidad “caritativa”. En verdad era claro que de aquella discusión no gotearía más que saliva y sudor, pero nadie, ni yo, imaginaba que un impulso de un metro de alto, avanzaría decidido contra su adversario. Salió corriendo desde el tumulto para sembrarse a mitad de la calle contra Goliat, el pequeñín con los brazos escondidos en su enorme camiseta, lanzó una piedra que apenas divisé como un zanate tierno, seguidamente, el cuidador de carros se limpiaba los borbotones de sangre que salían de su frente. Todos echaron a correr en distintas direcciones, el cuidador y los niños.

Esto ocurre todos los días en el mundo, lo que no ocurre, es que el niño pitcher, sea conocido como el hijo del cuida carros, según voces aledañas a los sucesos.

Ya me había convencido que la gira del viernes, había sido interesante, antes de tomar el taxi que me alejara de la mala suerte, fui a sentarme junto a la fuente de los leones, frente a la catedral, dándole la espalda a Máximo Jerez, cuando desde atrás un grupo de nicas y de cheles, me rodean, me desbordo en incertidumbre, porque hasta ahora no relaciono a los desentendidos mochileros con delincuentes, más que provocadores de altercados tipo falta. Lepuá salto al centro del circulo humano y comenzó a bailar como gusano, mariposa, saltamontes, etcétera, por mi parte, me convertí en exiliado de los posibles rumbos de ese pedazo de mi vida, tomé un taxi sin despedirme ni tejer hilos ni humos ni nada y para finalizar la jornada, estando parqueado frente a mi casa, pagándole al taxista por estafarme, observé correr despavorido a un tipo como gladiador, con gorra de beisbolista que se perdió en algún predio de su camino. A la mañana siguiente el periódico en su sección de departamentales, informaba de un carro ingles, robado y luego quemado en las afueras de León.

jueves 22 de enero de 2009


BENRU-ORIDA
(Metapa hoy ciudad Dario, Matagalpa 18 de Enero de 1867--LEON, 6 de Febrero de 1916)