martes 9 de diciembre de 2008

El sueño de la razón produce monstruos*


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Enrique Delgadillo Lacayo

Bajo los enormes y ruidosos nubarrones extendidos sobre Nicaragua, es más que difícil abstraerse y
discernir entre dos naturalezas aparentemente sencillas de identificar: el bien y el mal. Las flechas nos llevan a un gancho de camino, donde inevitablemente para la gran mayoría que no tenemos acceso a las abominables negociaciones políticas -en vivo y directo- somos influenciados parcial o totalmente por medios de comunicación afines al Estado-partido ó centro-contra el Estado-partido de gobierno: FSLN. El problema surge, cuando sumamos los factores perpetuados en la población inmensamente receptora, como: poca o nula memoria histórica, desinformación, fanatismo, problemas, muchos problemas económicos, que en suma consolidan una masa presta a decantarse por hechos mediáticos y efímeros, cuyos principales autores –PLC Y FSLN- disfrutan mientras no se descubra lo que esos hechos representan: Una inmensa estafa.
Ninguno de esos regalos publicitarios; cocinas, gorras, banderas, cerdos, ovnis, etc. serán soluciones viables para el desarrollo de una economía administrada por personas que se rehúsan a pensar lógicamente, por ejemplo: hasta la saciedad sabemos que estamos entre los tres países más pobres de América Latina, pero los salarios gubernamentales de los funcionarios públicos figuran entre los más altos de la región, ¿Porqué? Por que no existe la voluntad política (excepción de unos pocos que no cuentan) para actuar coherentemente.
Sabemos que el mundo sufre de doble moral aguda; mientras Chávez parlotea el renacer del socialismo, pide insistentemente ante la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), la reducción de la producción de petróleo y el alza en los precios de los barriles, lo que significa entre muchas cosas, combustible con precios irrisorios desencadenando el aumento en el costo de la vida. Sin embargo, no todos perciben dichos actos como atentados burlescos a la inteligencia básica del ser humano, surgiendo así, la muy actualizada polarización.
Hoy Nicaragua se debate –nuevamente- entre quienes piensan que las elecciones del 9 de noviembre fueron un fraude electoral y quienes a sabiendas de las órdenes que recibieron y reciben, opinan agrediendo a los contrarios. Este contexto no puede verse aislado, hay que recordar como bien han señalado distintos medios de comunicación, las insólitas acciones que pronosticaban una seria de irregularidades en los comicios recientes.
Un particular trago amargo, se lo llevan quienes lograron identificar o discernir que no había por quien votar, pues el partido FSLN y PLC, coludidos por una lista larga y saturada de hechos constitutivos de delito, que no están probados ante un tribunal de justicia, por la inmunidad sombría de los funcionarios públicos implicados y la degeneración del sistema de justicia. Ante tales circunstancias muchos Nicaragüenses depositaron con mucho estomago y esfuerzo, su voto por la “Alianza Liberal-PLC” que no es en absoluto una antítesis del Estado-partido, sino, una versión mas desorganizada de este.
Los de la casilla uno, victimas de sus “malas maniobras en el mercado de la política” - devenidas principalmente del yugo que representa su máximo líder, el reo fantasma, don Arnoldo Alemán- vieron llegar e instalarse la crisis actual a su vista y paciencia. A esto se añade las nada sorprendentes declaraciones del magistrado del Consejo Supremo Electoral, el liberal René Herrera, quien afirma que hay muchos miembros del partido rojo sin mancha que saben muy bien lo que el hizo, cómo lo hizo y porqué lo hizo, es decir, todo estaba “amarrado”.
Lo que hoy aparenta ser una lucha entre una dualidad como el Yin y el Yan, es en realidad la reacción normal de un actor que “adolece” los desmesurados y descarados excesos de su co-autor.
Los que meditaron su voto bajo la razón (ya dijo Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”) lo hicieron con el objetivo de poder canalizar a través del PLC, un mensaje claro y conciso de rechazo a los mas relevantes atropellos del FSLN, esperando el milagro de que no pasará lo que lamentablemente ocurrió: Un absurdo de resultados electorales en ciertos, bastantes ciertos municipios del país. Es ese y no otro, el motivo fundamental de la aparente coalición contra un sistema cuyo objetivo, parece ser la exterminación de las libertades consagradas en la vigente constitución de 1987.
La tarea es dejar de soñar con la razón, ponerla en práctica y entender que el desarrollo de Nicaragua atraviesa por la recuperación del sentimiento nacionalista, sentirnos un país o una generación llamada a romper con los dogmas corrosivos de NUESTROS SERVIDORES públicos. Entonces, discernir no será un trago amargo o un “ni modo” y el sueño de la razón no producirá monstruos disfrazados de héroes rojos o revolucionarios que miran sobre sus hombres, el magnicidio de la democracia.

*Goya

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